LAS CARAS DETRÁS DE MYRINA (Parte 1)

Publicado por Myrina Oficial en

Creo más interesante que enseñarles nuestras caras es presentarles nuestros corazones, nuestra historia, nuestras motivaciones y nuestro proyecto. 

 

Yo me llamo Cata, soy colombiana pero vivo hace años en Barcelona me vine con la idea de crecer profesionalmente y  conocer mejor el mundo de la moda. Mi idea era aprender y ayudar con mi experiencia y conocimiento al mercado de la moda en Colombia, pues paso a paso voy construyendo ese proyecto y por esa razón los sujetadores y bralettes de Myrina se confeccionan en Colombia, creemos en el producto 100% Colombiano y en aportar bienestar a las mujeres trabajadoras que con mucho amor hacen cada una de nuestras prendas, así que trataremos de que siga siendo así.

 

Pero como Barcelona también me ha dado tanto y se ha convertido en mi casa una parte de la esencia y concepto de la lencería inclusiva de Myrina se genera allí y también en España aportamos a GEICAM parte de los ingresos por tus compras, con el fin de contribuir a la investigación del cáncer de mama en el mundo.

 

Y bueno siguiendo con mi historia, en mi casa materna mi abuela, la reina, es una mujer especial, no le es indiferente a nadie y es la típica persona que todos necesitan y quieren conocer, tiene una hermana mi tía abuela y un hermano. Mi abuela formó  un hogar de 6 hijas y un hijo, 2 nietas y 6 nietos.

 

Como ven es una casa de muchas mujeres todas muy fuertes, luchadoras, inteligentes, amorosas que nos han dado su ejemplo, pero el cáncer ataca a todas las mujeres sin importar las cualidades que tenga y  pues la tía abuela fue la primera en sufrir la enfermedad hace más de 15 años.

 

Yo estaba pequeña así que lo recuerdo todo muy borroso, además que realmente no nos explicaron casi nada a nadie sobre la enfermedad o lo que estaba pasando, ahora cuando tomo conciencia hacia esa época recuerdo a mi abuela ayudando a la tía siempre pero no se hablaba del tema como si fuera algo que no debía contarse y hacíamos todos como que no pasaba nada.

 

El tiempo paso y la tía abuela se recuperó y esta bien,  pero después hace 5 años mi tía se vio afectada por cáncer de mama, ya era la segunda generación de mi familia que se veía enfrentando la enfermedad.

 

Mi hermana y yo en ese entonces no vivíamos en Colombia y no nos contaron nada hasta el día después de la mastectomía de mi tía, recuerdo que mi hermana se enojo mucho por que no había estado allí y yo me quede en shock solo quería saber que había pasado y si ella estaba bien.

 

Esto me hizo regresar a esos días donde no se hablaba de lo que le pasó a la tía abuela y me hizo empezar a cuestionarme qué  pasa con el cáncer de mama y porqué no se puede hablar de manera natural de ello, provocando además que de cierta forma la persona que lo sufre llegue a sentir vergüenza y se encierre en su situación personal ocultándose, disimulando y haciendo más difícil todo el proceso.

 

Incluso tenia dudas sobre cómo hablar con mi tía del tema y por supuesto apareció  el pensamiento de que esto me puede pasar a mi también. En ese momento todo me parecía incomodo, recuerdo viajar a Colombia ver a mi tía y sentir que no debía hablar del tema y casi ni preguntarle si estaba bien. Pero también recuerdo que solo quería abrazarla y decirle que la quería mucho y me alegraba verla bien, que estaba preciosa y que es una luchadora, una guerrera, como decimos en Colombia, una berraca. 

 

Pues bien, esta visita también sirvió  para que mi tía me pidiera ayuda para conseguirle sujetadores y prótesis posmastectomía pues en Colombia no había. Yo me puse en labor y descubrí que era muy difícil conseguir algo bonito, práctico, cómodo, económico e incluso pensado para las necesidades que ella me expreso surgieron con la enfermedad.

 

Así que después de varios años tratando de ayudarle a ella con este producto y ver como seguía sin ver propuestas responsables para todas las mujeres que se encuentran en esta lucha contra el cáncer, mis cuestionamientos y enojo aumentaron.

 

Mi posición era tratar de entender la lógica en que a las mujeres con cáncer de mama, con mastectomía, prótesis externa o reconstrucción se les excluya del mercado femenino de la lencería. Se les obliga a comprar productos que muchas veces les hace sentir discapacitadas o que dejaron de ser mujeres, desde mi punto de vista, todo lo opuesto a la realidad que deberían vivir en donde deben sentir y reconocer que son las campeonas sobrevivientes en una batalla que las ataca física, emocional y espiritualmente .

 

Entonces, la conclusión era, no puedes hablar con ellas, ellas no pueden hablar contigo, pierden el derecho a sentirse mujeres por haber sufrido una mastectomía y qué  ni se les ocurra pensar en sujetadores cómodos, sexys, femeninos o bonitos. Y por otro lado las mujeres que no han tenido la enfermedad ni la reconocen en su circulo pues mejor no hablar del tema que así no lo atraen. ¿Qué? Nada más absurdo.

 

De verdad, ¿queremos vivir en un mundo así? Pues yo no y decidí hablar con mi tía para contarle mis planteamientos  y que me gustaría hacer algo para lograr un cambio en las imposiciones y modelos que nos da la sociedad con respecto al cáncer de mama.

 

Viaje a Colombia en el 2017 segura de lanzarme a hacer lo que hiciera falta para cambiar las cosas y ofrecer una alternativa responsable e inclusiva de sujetadores para todas las mujeres, diseños especiales pensados con el objetivo de quitarnos los paradigmas y etiquetas sociales impuestas.

 

Me vi con mi tia en Colombia fuimos a tomar un café y fue la primera vez que me contó  todo su proceso, fue emocionante, bonito, todo lleno de amor, de cierta forma liberador y esa sensación de querer abrazarla y decirle luchadora, preciosa, fuerte e inspiradora volvió.

 

Pero lo más bonito de todo es que ella estaba pensando en un proyecto muy parecido y por la misma línea (esperamos contarles más en poco tiempo) entonces a ella le gusto mi idea, a mi me gusto la de ella, nos emocionamos, nos llenamos de ideas y decidimos lanzarnos a la aventura.

 

Desde ese día pusimos en marcha todos los recursos que pudimos para sacar adelante a Myrina, ofrecer la ropa interior pero sobre todo tratar de hacer algo por normalizar y exteriorizar el cáncer de mama para que las mujeres que lo sufren se sientan bien con ellas mismas mientras evitamos y acabamos con esa exclusión impuesta del universo femenino al que se les somete y por último contribuir a que las guerreras que nos inspiran puedan hablar sus experiencias, sanar y ayudarnos a todas las mujeres del mundo a tomar conciencia sobre la enfermedad.

 

Esto significará, el apoyo para su recuperación y al mismo tiempo permitirá  a todas las mujeres saber más sobre el cáncer de mama, esta enfermedad afecta cada año a más mujeres, cada vez la edad disminuye, todas podemos ser víctimas y necesitamos informarnos sobre lo que es, al mismo tiempo que exigir los cuidados y exámenes correspondientes para la detección temprana.

 

Nuestro concepto es, si normalizamos el cáncer de mama, si lo conocemos, le damos la importancia que  corresponde y exigimos los cuidados e investigación necesaria se puede convertir en un tema que dejará  de ser mortal y además nos enseñe lo que podemos hacer las mujeres cuando cooperamos entre nosotras.

 

Esta soy yo, esa es mi cabeza, mis sentimientos y mis emociones, de allí sale la pasión que me movió  a crear Myrina y que cada día me impulsa a seguir luchando para que las cosas cambien y las mujeres seamos libres, felices, respetadas y nosotras mismas.